Empeñada
en hacer lo extraordinario ordinario, la onubense Carolina Martín ha vuelto a
morder la gloria siendo la protagonista de la foto que la inmortaliza con la
medalla de oro entre los dientes. Por segundo año consecutivo, la onubense con
cara de niña buena pero muñeca de francotiradora se ha proclamado campeona del
mundo tras desafiar al imperio de las diminutas y elásticas jugadoras asiáticas
que tenían en el bádminton un coto privado sometido a una tiranía que llevaba
décadas sin encontrar princesa ajena.
Hace
un año, desde Copenhague (Dinamarca) un diablo con cara de niña se colaba en
nuestros televisores mientras blandía su raqueta en busca de un volante que
parecía bailar al antojo de la batuta de Carolina Marín que contra todo el
pronóstico de los desconocidos de este deporte, se convertía en estrella
mediática y en heredera de la marca España.
El
sueño de una noche de verano no fue más que el preludio de una figura mundial
que torneo a torneo ha ido copando páginas irrelevantes en una prensa escrita
que sólo parece hacerle hueco cuando le sancionan en un partido o cuando llega
un nuevo Mundial y nos recuerdan que tenemos a la mejor en nuestras filas.
Partido
a partido, superando los escollos que parecen ser la metáfora de su vida
deportiva, ya que en su ascenso a la cima ha tenido que enfrentarse al recelo
de empeñar su don a un deporte minoritario como es el bádminton, entregar
un talento en busca de una beca que le permita vivir de su estrella y maestría,
al enfrentamiento contra la Federación que quiso sumarse a la ola Carolina
Marín y pescar beneficios económicos en el maremoto que supuso su aparición, de
nuevo nuestra heroína del bádminton ha hecho de Yakarta (Indonesia) el
particular teatro de sus sueños.
Sudando
cada punto con esa garra que le hace heredera del pundonor de otro de nuestros
genios empuñando raquetas como es Nadal, Carolina ha confirmando lo que venía
demostrando desde hace tiempo, que es la mejor del mundo. Superando dolencias
físicas, venciendo a rivales extramotivadas al pensar que enfrente tenían la
oportunidad de desbancar a la defensora del título, Carolina ha ido superando
adversidades y enfrentamientos para arrojarse, sudorosa y exhausta a la lona de
Yakarta tras vencer 21-16, 21-19 a la india Saina Nehwal en la final.
Mañana
se hablará de su hazaña, pero casi más de que el himno con letra de José María
Pemán dio la nota en Indonesia. Y poco a poco, los ecos de su hazaña se irán
apagando hasta que cambie su estado sentimental o se acerquen los Juegos
Olímpicos de Río, donde de nuevo tendremos aspirante a medalla y acapare las
portadas y minutos en las noticias que merece
Enhorabuena
Carolina. Sigue disfrutando de tu pasión. Lo importante no es sólo la meta,
sino el camino hacia ella
#vamosCarolina


la vida es así!
ResponderEliminary del badminton habrá muchas personas que nunca han oido nada de el hasta ahora!!