Rodando

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lunes, 24 de agosto de 2015

El negocio de la polémica

En las últimas décadas, el deporte ha ido dando pasos al frente para su profesionalización. Las hazañas de antaño narradas en blanco y negro han ido forjando con precisión de cirujano el paso de aquellos deportistas con algo de barriga pero acierto de genios a los profesionales que hoy dominan el mundo del deporte, donde reina el patrón de personas hiperentrenadas, profesionales del culto al cuerpo donde el entrenamiento, la dieta y la supervisión personal están dando como resultado máquinas perfectas para afrontar los desafíos jamás imaginados. Ahora se puede correr los 100 metros desafiando la velocidad del sonido, se puede cruzar a velocidad de crucero la piscina olímpica, se pueden meter más de 60 goles por temporada en una liga de máxima exigencia o machacar aros en un alarde físico en las maratonianas temporadas de la NBA donde se juega aún más que se viaja.

La meta se ha reducido a milésimas de segundos, a milímetros, a bonificaciones que hagan recortar las cada vez pequeñas diferencias que separan a los más grandes de las diferentes modalidades deportivas. Y es que el deporte se ha profesionalizado, dejando poco lugar a la improvisación. Es tanta la exigencia en minimizar las diferencias que incluso el dopaje ha ido avanzando en paralelo, como muestra de la exigencia y el afán por la victoria.

En este camino entre la laxitud de antaño y la precisión actual, la tecnología ha ido irrumpiendo con
fuerza en el mundo del deporte para impartir la justicia que en ocasiones puede quedar al aire por la mala interpretación del juez de turno o el azar ante la difícil percepción humana. Los innumerables avances en la ciencia han dado lugar planes de entrenamiento que se ajustan a las necesidades competitivas de cada deportista para alcanzar el pico de forma en el día señalado en rojo en el calendario. Y los avances tecnológicos han hecho que la arbitrariedad sea cada vez más justa. 
El ojo de halcón hace que las líneas en el tenis no sean un cara o cruz; el replay hace que las canastas sobre la bocina entren o no en función del momento de la ejecución y así podríamos ir enumerando un largo listado donde la tecnología sirve para impartir la arbitrariedad que en ocasiones un árbitro es incapaz de impartir, bien por error humano, por una errónea equivocación o quién sabe si por deseo propio u órdenes supremas.

Hay un deporte, que se autoproclama Rey, que parece dar la espalda a estos avances tecnológicos. En los últimos campeonatos del Mundo se ha intentado dar una imagen más moderna y vanguardista, pero lo cierto es que al final, el fútbol parece empeñado en darle la espalda a que la ciencia termine con el eterno debate que cada jornada llena minutos y hojas de prensa. Se amplía el cuerpo doctrinal de árbitros que supervisan un partido poniendo jueces de fondo, pero el ojo humano, la cobardía o las limitaciones propias de la condición humana hacen que la polémica sea la norma de cada partido de fútbol. Y es que parece que el deporte del balón parece empeñado en sembrar la polémica para fomentar el debate, las tertulias y un negocio del que muchos sacan beneficios millonarios, donde las casas de apuestas deportivas parecen frotarse las manos con la posible interpretación con la que pueda gestionarse la polémica.

La mano de Dios, el gol fantasma de Michel ante Brasil en el Mundial de México ´86 que jamás subió, o la polémica que supuso la eliminación de Inglaterra a manos de Alemania en el Mundial del 2010, o el sonrojante penalti que permitió a México clasificarse para la final de la última Copa Oro, o el gol ayudado con la mano de Henry que privó a Irlanda acceder al Mundial de Brasil o el largo etcétera de ejemplos que podrían seguir añadiéndose que demuestran que el fútbol podría ser un deporte más justo donde los ganadores lo fueran siempre por méritos propios y no por deméritos de terceros, que además de interpretar las leyes debieran impartir una justicia para la que el ojo humano no siempre encuentra respuesta.

Pero mientras que los cavernícolas amantes del romanticismo de los trencillas de turno no sean capaz de dar un paso al frente y hacer de esta necesidad una realidad, seguiremos sufriendo de minutos de infarto como el del 35-36 disputado en El Molinón entre el Sporting de Gijón y el Real Madrid donde se pasó de la duda de un posible gol fantasma local a un penalti no pitado en el área contraria.




Un deporte no podrá ser el mejor del mundo cuando la justicia no sea uno de sus brazos que definan su genoma. Mientras tanto seguirán llenándose huecos en la tele, la radio o la prensa; se seguirá comentando la moviola en las cada vez más sensacionalistas tertulias futboleras donde el periodismo y el rigor ha dado lugar al forofismo de barra, donde la polémica y las teorías conspirativas son perfectas como coartada a la mala planificación o el juego paupérrimo de plantillas multimillonarias.

martes, 18 de agosto de 2015

La Galia de Lezama

Cuentan las crónicas del lugar, que existe un territorio atrincherado en las tradiciones de la cantera y los valores autóctonos que resiste a la corriente de globalización y libre mercado que lleva años comandando el mundo del fútbol. Con su chapela calada, su puro de medio lado y el grito desgarrador con un alargado Athleeeeeeeeeeetic, San Mamés resiste como Astérix y Obélix a la vorágine destructiva que arrasa el deporte de la pelota.



31 años han pasado para que la gabarra suelte amarras. Pocos podían imaginar aquel 5 de Mayo de 1984 que la victoria de un equipo entrenado por un joven y prometedor Javier Clemente por 1-0 (precisamente contra el FC Barcelona) en el Santiago Bernabéu en la final de Copa iba a ser el último título en un largo compás de espera; pero a buen seguro que para su masa social, el de esta Supercopa ha sido un baño de espera que bien mereciera que la gabarra paseara por la ría, desde el puerto de Getxo hasta la sede de la autoridad portuaria, ya en el centro de Bilbao.

Y es que un aplastante global de 5-1 (aún hay quién culpa al árbitro de haber sido decisivo por expulsar
a un jugador por acordarse textualmente de la “santa” madre del linier) y ante uno de los equipos más influyentes de la historia del fútbol gracias a la tiranía de un astro argentino empeñado en estampar su firma en el lugar más elevado del firmamento futbolístico, bien merecen una celebración.

Pero esta larga travesía de tres décadas en el desierto de no levantar trofeo no ha importado a una fiel masa social que hizo de San Mamés una religión donde acudir con fervor cada domingo de partido a su Catedral y que se ha trasladado con orgullo a un nuevo coliseo donde lejos de perder su esencia, ha conseguido potenciar los encantos. Y es que muchos de los aficionados que abarrotan el estadio cada día de partido o que acuden a ver los entrenamientos a Lezama, jamás habían visto a sus cachorros dar el zarpazo definitivo, cosa que no importa para una admiración que no entiende del glamour mediático de otros. Se puede ser del Athletic sin ser de Bilbao, sin que nos metan con calzador en los “programas” de “deporte” de TV las últimas novedades de los dos equipos grandes de España sobre los que parece pulular la vía solar del deporte rey y sobre los que parece no existir vida fuera de ellos. Es muy fácil ser del Real Madrid o del Barcelona, el éxito tiene muchos padres pero el fracaso suele dejar huérfano, de hecho ahora hay muchos más simpatizantes del equipo de la ribera del Manzanares que cuando su descenso a los infiernos de un tiempo no tan lejano.

Pero el Athletic está por encima del bien y del mal, ceñido a la línea que marcó al nacer y sobre la que anda en el alambre como un funambulista. Cuando en 1995 el caso Bosman cambió los cimientos del fútbol, muchos podrían pensar que pudiera ser el principio del fin para un equipo dispuesto a seguir los ideales de defender el escudo con jugadores de la casa. Reciclarse o morir  o la tangente de aferrarse a los ideales. En esta dicotomía, muchos equipos perdieron su identidad en busca de aferrarse a las exigencias de las competiciones domésticas, fichando sin ton ni son, gastando más de lo que tenían, pagando con pagarés son fondos y desangrándose a medida que las plantillas se convertían en una torre de Babel, con descensos inesperados y clubes insolventes que incluso pasaron a mejor vida y se vieron obligados a recalificar su nombre para encontrar su sitio en un escalón inferior al del fútbol profesional.

Pero el supercampeón que bien se merece esta entrada siguió apostando por su seña de identidad, por su ADN particular con jugadores comprometidos, una filosofía situada en las antípodas de la globalización, una cantera cuidada y un sentimiento que ha hecho de estos leones dignos herederos del Rey León. El triunfo de anoche, fue el reconocimiento a un club histórico que bien se merecía esta alegría tras perder las últimas finales, aunque en el camino haya dejado noches para el recuerdo como la del partido de autor que se marcó en el teatro de los sueños, donde los diablos rojos vestían de rayas y llevaban chapela.



Zorionak Athletic!



domingo, 16 de agosto de 2015

Carolina Marín

Empeñada en hacer lo extraordinario ordinario, la onubense Carolina Martín ha vuelto a morder la gloria siendo la protagonista de la foto que la inmortaliza con la medalla de oro entre los dientes. Por segundo año consecutivo, la onubense con cara de niña buena pero muñeca de francotiradora se ha proclamado campeona del mundo tras desafiar al imperio de las diminutas y elásticas jugadoras asiáticas que tenían en el bádminton un coto privado sometido a una tiranía que llevaba décadas sin encontrar princesa ajena.


Hace un año, desde Copenhague (Dinamarca) un diablo con cara de niña se colaba en nuestros televisores mientras blandía su raqueta en busca de un volante que parecía bailar al antojo de la batuta de Carolina Marín que contra todo el pronóstico de los desconocidos de este deporte, se convertía en estrella mediática y en heredera de la marca España.

El sueño de una noche de verano no fue más que el preludio de una figura mundial que torneo a torneo ha ido copando páginas irrelevantes en una prensa escrita que sólo parece hacerle hueco cuando le sancionan en un partido o cuando llega un nuevo Mundial y nos recuerdan que tenemos a la mejor en nuestras filas.

Partido a partido, superando los escollos que parecen ser la metáfora de su vida deportiva, ya que en su ascenso a la cima ha tenido que enfrentarse al recelo de empeñar su don a un deporte minoritario como es el bádminton, entregar un talento en busca de una beca que le permita vivir de su estrella y maestría, al enfrentamiento contra la Federación que quiso sumarse a la ola Carolina Marín y pescar beneficios económicos en el maremoto que supuso su aparición, de nuevo nuestra heroína del bádminton ha hecho de Yakarta (Indonesia) el particular teatro de sus sueños.
Sudando cada punto con esa garra que le hace heredera del pundonor de otro de nuestros genios empuñando raquetas como es Nadal, Carolina ha confirmando lo que venía demostrando desde hace tiempo, que es la mejor del mundo. Superando dolencias físicas, venciendo a rivales extramotivadas al pensar que enfrente tenían la oportunidad de desbancar a la defensora del título, Carolina ha ido superando adversidades y enfrentamientos para arrojarse, sudorosa y exhausta a la lona de Yakarta tras vencer 21-16, 21-19 a la india Saina Nehwal en la final.

Mañana se hablará de su hazaña, pero casi más de que el himno con letra de José María Pemán dio la nota en Indonesia. Y poco a poco, los ecos de su hazaña se irán apagando hasta que cambie su estado sentimental o se acerquen los Juegos Olímpicos de Río, donde de nuevo tendremos aspirante a medalla y acapare las portadas y minutos en las noticias que merece



Enhorabuena Carolina. Sigue disfrutando de tu pasión. Lo importante no es sólo la meta, sino el camino hacia ella
#vamosCarolina


domingo, 12 de julio de 2015

Iker I de España

Y por fin el culebrón más vergonzoso de la historia reciente del Real Madrid llegó a su fin. Con el comunicado oficial de la noticia y la “emotiva” carta se le daba la despedida al mejor portero de la historia tras años jugando al acoso y derribo que tuvieron como epílogo unas negociaciones humillantes por parte del considerado mejor Club del Siglo XX.

Iker Casillas Fernández sale del Real Madrid tras 25 años de servicio. Forjada su leyenda con actuaciones memorables, títulos pero sobre todo madridismo, se ha ganado un hueco en el corazón de los seguidores del club de Concha Espina, un patrimonio nacional que lejos de respetarse parecía vivir expuesto en el escaparate desde hace años. Capaz de parar balones imposibles y frenar a los delanteros más temibles, no ha podido detener los ataques que le han ido disparando con efectos envenenados. Puede que la españofobia de un maniático entrenador portugués que quitó más que dio, o el casarse con una periodista de Mediaset con la mala prensa que pudiera tener para la competencia, o el moobing que desde su Club le estaban haciendo encabezado por un presidente ensimismado en mirarse el ombligo y autoproclamárse el Bernabeu del siglo XXI, o la prensa partidista con muchas intereses ocultos que veían los partidos donde él defendía la portería con un cuchillo entre las manos a la espera de clavarlo en su víctima preferida.



Y hoy domingo (precisamente ahora mismo comparece en rueda de prensa), se confirma la marcha de un emblema del fútbol español al que quiero dar las gracias por los servicios prestados. Te ganaste el derecho de ser santo porque hiciste milagros como en esa tanda de penaltis contra Italia en la Eurocopa que cambió la historia del fútbol español, quitándonos los complejos de un plumazo para ser el preludio de la edad de oro del deporte rey; o como el pie que detuvo a Robben, que tuve el privilegio de ver en directo para terminar levantando al cielo la Copa soñada en Johannesburgo; o como venciste tus miedos en Glasgow demostrándote a ti mismo que las alineaciones comenzaban con y con el 1 Casillas.

Pero el 23 de Enero de 2013 al Santo le empezaron a cortar las alas. Su lesión en la mano en Valencia fue la excusa perfecta para sacarlo de las alineaciones, para iniciar la campaña de desprestigio y para
quitarle la confianza, apareciendo las fatales dudas de microsegundos que hacen dudar a un portero y fallar. Despojado de confianza, su caída a los infiernos era cuestión de tiempo.

Casillas se une a la lista de la vergüenza en la que figuran ilustres madridistas como Hierro, Del Bosque o Raúl, emblemas que salieron por la puerta de atrás en un club ególatra que parece olvidar la esencia que le hizo grande, la de reconocer a los jugadores que han sido historia del Club, que se ha convertido en empresa, más preocupada en fichajes estratégicos para construir carreteras en Costa Rica o Colombia o expandirse en el mercado asiático que en honrar a sus trabajadores.

Los caprichos del destino suelen ser traviesos y sino que se lo pregunten a Morientes (Mónaco) o Morata (Juventus) que encontraron en los designios de la Champion la oportunidad de cicatrizar heridas. El Oporto se lleva a un gran portero (reconocido durante 5 años como el mejor del mundo) que sin estar en su mejor forma (la edad no perdona) aún dará tardes de gloria

Se va Casillas, de profesión portero, uno de los mejores de la historia. Y aunque está bien intentar ser el mejor en tu trabajo, la valía de una persona no debiera definirse por sus logros profesionales sino por la calidad de su persona. En la campaña de desprestigio, a Iker lo vendieron como pesetero (¿perdonaría usted su sueldo si su empresa, que le está haciendo moobing lo quiere despedir? y no hable de la demagogia de que su sueldo no es el nuestro), como un chivato, como un vendido a la causa culé por intentar hacer las paces con su amigo Xavi…Yo miro a Casillas y veo a una buena persona, a un hombre que va de frente y que va con la cabeza bien alta, cosa que no todos pueden decir.

No se me ocurre mejor forma de terminar este reconocimiento que con la siguiente frase que he leído en las redes sociales:

“El fútbol no tiene memoria, pero sí tiene historia. Cuando el tiempo ponga a cada uno en su lugar, Casillas seguirá siendo eterno”


3 Copas de Europa, 1 Mundial de Clubes, 2 Intercontinentales, 2 Supercopas de Europa, 5 Ligas, 2 Copas del Rey y 4 Supercopas de España con el Real Madrid, y 1 Mundial y 2 Eurocopas con la selección absoluta española. Trofeo Zamora, Trofeo Bravo y elegido en 5 ocasiones mejor portero del mundo. Es, además, Premio Príncipe de Asturias de los Deportes.




Gracias por todo Iker, nuevo Dragon de Oro